miércoles, 21 de agosto de 2013

El Estado de Bienestar

Con la crisis de Wall Street de los años 30 se comienza a pensar que el Mercado por sí solo no garantiza la adecuada distribución de recursos y un crecimiento económico equilibrado, y por tanto, que el Estado debe intervenir en la distribución de los recursos y la renta[9].  Después de la Segunda Guerra Mundial se produce un importante crecimiento económico, acompañado de una fuerte presión social para distribuir la renta y la riqueza.  Además, la progresiva implantación del sufragio universal y el clima de consenso alcanzado (González y Torres, 1992)[10] hace que el Estado por primera vez pase a ser el protagonista absoluto de la protección social.  Mientras antes se trataba de proteger a la sociedad de la avaricia del Estado, a partir de este momento se invierten los papeles y se trata de proteger a la sociedad a través de la acción del Estado (Cerdeira, 1989)[11].
La implantación del Estado de Bienestar parecía dejar prácticamente la resolución de los problemas y conflictos en manos del Estado: es decir su protagonismo y consolidación como único sistema de acción adecuado para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.  Esto hace que este tipo de Estados se caracterice por un constante aumento de su estructura, elevado gasto social en proporción al P.N.B. y un importante desarrollo del sector público.  El Estado de Bienestar propicia los siguientes cambios:
  • La introducción y ampliación de una serie de servicios sociales entre ellos la seguridad social.
  • Mantenimiento del pleno empleo como objetivo político primordial.
  • Nacionalización de servicios fundamentales.


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