martes, 31 de julio de 2012

Origen mitológico de Roma.


La fecha tradicional de la fundación de Roma se establece el 21 de Abril del año 753 A.C. ya que es la fecha que más se repite en los relatos que se tienen, todos ellos envueltos en un velo de mitología.
Eneas héroe Troyano, después de la derrota en la Batalla de Troya huye en barco y arribó a las costas de Italia, con la misión encomendada por el dios Júpiter de fundar una nueva ciudad. Remontó Italia por el norte hasta que llego a Lacio donde se caso con Lavinia hija del rey latino de la zona y fundó la ciudad de nombre Laviniun.
A su muerte, su hijo, Ascanio, fundó la ciudad Alba Longa al centro de Italia, en los montes albanos, convirtiéndola en nueva capital. Tras varias generaciones de sucesores de Eneas se originó una disputa por el trono entre los hermanos Numitor y Amulio, hijos de Proca (descendiente de Eneas) pero Amulio echó al hermano para reinar solo, y le mató a todos los hijos varones menos a la hija Rea Silva a la que obligó hacerse sacerdotisa de Vesta (función que requería conservar la virginidad) para que no tuviera descendencia, la cual podría vengarse por lo que Amulio hizo con su abuelo.
Una bella tarde, Marte, el dios de la guerra (conocido entre los griegos como Ares) daba un paseo por el bosque que había en una de las siete colinas de lo que posteriormente sería la ciudad de Roma. Allí, en un claro del bosque, halló a una joven durmiendo. Era Rhea Silvia, hija del rey de Alba. A pesar de que Rea Silvia estaba consagrada como virgen vestal, no obstante, Marte la violó.
Siguiendo las órdenes de Amulio, los gemelos que nacieron fueron colocados en una cesta que abandonaron flotando por el Tíber, a fin de que la verdad no fuese descubierta y su trono no fuese amenazado, pues el rey no se creyó que estos niños fueron engendrados por un dios.
Pero el dios del río Tíber sabía la verdad, e hizo que el río se desbordara con el fin de que los gemelos fueran llevados a salvo hasta una gruta que había bajo una higuera. Los niños estaban asustados y hambrientos y lloraban desconsoladamente, pero ningún ser humano respondió a su llamada. Sin embargo, la oyó una loba que se hallaba cerca y vino a dar de mamar a los pequeños.
Finalmente, un pastor y su esposa encontraron a los gemelos y se apiadaron de ellos. Como consecuencia, fueron recogidos y criados humildemente, ignorantes de sus orígenes. El pastor les puso por nombre Rómulo y Remo.
Cuando crecieron, los jóvenes resultaron ser tan fuertes, valerosos e impetuosos como su divino padre. Decidieron fundar una ciudad, y se dispusieron a estudiar cuidadosamente el vuelo de las aves, consultando con augures de la localidad para conocer los buenos auspicios. Y en la zona del cielo que la varita del augur había destinado a Rómulo aparecieron doce buitres. Pero en la de Remo solo se pudieron ver seis. El augur nombró a Rómulo legítimo fundador de la nueva ciudad. Seguidamente este, usando un arado uncido a una vaca y a un toro blancos, hizo un surco que marcaría los límites de la muralla de la nueva ciudad. Remo saltó sobre el surco en son de burla porque sentía celos y deseaba destruir la confianza de su hermano. Entonces se desató una violenta pelea. Remo fue el primero en tratar de asesinar a Rómulo, y este, en defensa propia, mató a su hermano.
Rómulo continuó a solas con la fundación de su ciudad, la cual fue llamada Roma en su honor. A fin de llenar de habitantes la ciudad, fundó un lugar de asilo entre las murallas, donde los forajidos, villanos y vagabundos sin hogar de todas clases comenzaron a congregarse. Las mujeres de las tribus vecinas rehusaron casarse con los hombres de este asentamiento de forajidos, de modo que Rómulo y sus seguidores raptaron a las hijas de una de las tribus, con lo que se aseguraba la futura población de la nueva Roma. Cuando su trabajo estuvo concluido y el futuro de su ciudad asegurado, Marte le pidió a su hijo que volviera; Rómulo desapareció misteriosamente durante una furiosa tormenta eléctrica y fue desde entonces adorado como un dios por el pueblo romano.

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