domingo, 21 de julio de 2013
Latinoamérica: Cambio de rumbo político y económico
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| Estación de Servicio PEMEX en 1940 |
Nacionalismo y populismoson dos conceptos que caracterizan la orientación de las transformaciones que protagonizaron la mayoría de las sociedades de América Latina desde fines de la década de 1930 hasta mediados de la década de 1960.
A partir de 1930, para los grupos dirigentes que controlaban el Estado, el impulso a la industrialización resultó una estrategia que les permitía enfrentar las consecuencias de la crisis económica mundial y dar respuesta a los reclamos de los sectores asalariados que exigían participación política y participación en la redistribución de la riqueza. La fuerte intervención de los Estados latinoamericanos y la industrialización por sustitución de importaciones generaron un aumento en el empleo de la fuerza de trabajo asalariada, los trabajadores accedían al consumo.
Esta nueva forma de organizar la economía fue denominada de“crecimiento hacia adentro”, porque los ingresos provenían no solo de las exportaciones sino también del consumo de bienes producidos localmente para el abastecimiento interno.
Los Estados latinoamericanos jugaron un papel decisivo en la progresiva orientación de la economía hacia la producción del mercado interno. Intervinieron activamente para proteger la producción industrial local, por ejemplo fijando aranceles a los productos extranjeros, otorgando créditos ventajosas al sector empresarial privado local, realizando inversiones públicas destinadas a la creación de infraestructura (producción de acero y petróleo), así como también la nacionalización de recursos considerados claves para el desarrollo de cada país.
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| Insignia de la CORFO |
Según la premisa del nacionalismo económico latinoamericano de las décadas de 1940 y 1950, cada sociedad y cada Estado debía tener el control de los recursos naturales vitales localizados en el territorio, para estar en condiciones de llevar adelante una fuerte redistribución de la riqueza a favor de los sectores populares.
En México Lázaro Cárdenas expropió las compañías petroleras estadounidenses y todos sus bienes, PEMEX (Petróleo Mexicano) se hizo cargo de la explotación en todo el país. Getulio Vargas en Brasil dictó medidas para asegurar el control nacional de la industria siderúrgica y creó Petrobras y Electrobras.
En Chile el presidente Pedro Aguirre Cerda crea CORFO (Corporación de Fomento de la Producción), el Estado chileno transfirió parte de los ingresos fiscales provenientes de las exportaciones de cobre al sector industrial local. En la Argentina el presidente Juan D. Perón nacionaliza los ferrocarriles, los depósitos del Banco Central, los teléfonos y el gas y estableció el monopolio estatal sobre el comercio exterior. En Guatemala el presidente Juan José Arévalo, crea el Banco Central y el Instituto de Fomento de la Producción (INFOP) para el desarrollo de la industria y la agriculturaLa expansión de las empresas multinacionales
El “Plan Marshall”
Finalizada la guerra, Europa quedó con su aparato productivo semidestruido, sin materias primas, endeudada con los Estados Unidos y con los países derrotados obligados a pagar indemnizaciones de guerra. Las vías para salir de la crisis eran dos:
- seguir el modelo soviético: rápida recuperación sobre la base de una industria planificada por el Estado y la reducción del consumo.
- promover el desarrollo industrial de tipo capitalista: para lo cual era necesaria una fuerte inversión de capitales que solo Estados Unidos podía proveer.
Los países del este europeo siguieron el camino soviético, mientras que los de occidente mantuvieron su economía capitalista a partir de la implementación del Programa de Reconstrucción Europea, conocido como “Plan Marshall”. Puesto en marcha en junio de 1947 estuvo destinado a promover la recuperación económica europea a través de préstamos a bajo interés para la industria.
La asistencia de Estados Unidos tuvo objetivos políticos y económicos: detener el posible avance del comunismo y recuperar Europa como un mercado en el cual colocar su producción.
El Plan fue aceptado por dieciséis países, para 1952 la producción industrial de Europa Occidental era un 35% superior a la de antes de la guerra. No obstante, algunos sectores políticos de izquierda criticaron el plan de asistencia financiera por considerarlo como parte de una política de “expansión imperialista”.
La expansión económica capitalista
A partir de la posguerra la mayoría de los países capitalistas industrializados vivieron una fuerte expansión económica. La industria estadounidense mantuvo el ritmo de crecimiento experimentado desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que los países industrializados de Europa Occidental y Japón reconstruyeron sus economías e incrementaron los niveles de producción e inversión.
No obstante, las poblaciones de los países de Asia, África y América Latina no gozaron de los beneficios de la expansión económica. Se fue estableciendo una brecha cada vez mayor entre la prosperidad de los países del “primer mundo” y la realidad social de pobreza y marginación de los habitantes de los países periféricos del “tercer mundo”.
La expansión económica capitalista se basó en la consolidación de empresas transnacionales que controlaron la producción y el intercambio comercial en forma monopólica. Estas grandes corporaciones de capitales estadounidenses en su mayoría, expandieron sus negocios hacia todos los continentes a través de “filiales”. Las principales inversiones de estas empresas se localizaron en los sectores automotriz, petrolero y bancario.
Al mismo tiempo la actividad industrial se orientó hacia la producción en gran escala de bienes y servicios destinados al consumo de masas, por ejemplo en las sociedades industrializadas se incrementó la demanda de automóviles, bicicletas, indumentaria, electrodomésticos, etc., la propaganda de la época intentaba asociar la imagen de la felicidad con la adquisición de artículos para el confort hogareño.
El “Plan Marshall”
Los países del este europeo siguieron el camino soviético, mientras que los de occidente mantuvieron su economía capitalista a partir de la implementación del Programa de Reconstrucción Europea, conocido como “Plan Marshall”. Puesto en marcha en junio de 1947 estuvo destinado a promover la recuperación económica europea a través de préstamos a bajo interés para la industria.
La expansión económica capitalista
La expansión económica capitalista se basó en la consolidación de empresas transnacionales que controlaron la producción y el intercambio comercial en forma monopólica. Estas grandes corporaciones de capitales estadounidenses en su mayoría, expandieron sus negocios hacia todos los continentes a través de “filiales”. Las principales inversiones de estas empresas se localizaron en los sectores automotriz, petrolero y bancario.Estado de Bienestar
El Estado de Bienestar
El Estado de Bienestar: Analizaremos cómo se constituye el llamado “estado de bienestar” desde lo global. El mismo surge como respuesta del propio sistema capitalista mundial a la crisis del ’29 cuyo máximo teórico es John M. Keynes.
Fue Keynes, quien aportó líneas de acción superadoras de la crisis e hizo alusión al rol del estado en esta coyuntura. Ya la Primera Guerra había provocado, en muchos países, situaciones de riesgo a las economías nacionales, lo que había obligado a abandonar la idea de un Estado abstencionista en materia económica. La crisis del ´29, es vista como una crisis de todo el sistema en su conjunto, pero del sistema capitalista. Dice el historiador Hobsbawm: “(…) Ahora bien, una vez que el capitalismo liberal había conseguido sobrevivir –a duras penas- el triple reto de la Depresión, el fascismo y la guerra, parecía tener que hacer frente todavía al avance global de la revolución, cuyas fuerzas podían agruparse en torno a la URSS, que había emergido de la segunda guerra mundial como una superpotencia. (…) El principal interrogante al que deben dar respuesta los historiadores del siglo XX es cómo y por qué tras la segunda guerra mundial el capitalismo inició – para sorpresa de todos- la edad de oro, sin precedentes, y tal vez anómala, de 1947-1973. No existe todavía una respuesta que tenga el consenso general… (…)” (Hobsbawn, Eric, “Historia del siglo XX”, Ed. Crítica, 1997, pág. 18).
La crisis del sistema capitalista, que no afectó a la ex Unión Soviética, obliga al Estado, a realizar medidas dirigistas, corporativistas, intervencionistas (aunque volvamos a aclarar: ¡el Estado siempre interviene!). ¿Cuál va a ser el rol que se le va asignar al Estado en este periodo? El Estado va a ser pensado como activo agente de la economía, desde la regulación e incentivación de la producción; desde el control de los mercados, del consumo, de la producción, del comercio exterior; desde la elaboración de nuevas leyes que reglamenten el funcionamiento económico; desde la planificación de las medidas a adoptar; desde la nacionalización de empresas, etc. Es que, siguiendo a Keynes, la idea era, incentivar el consumo, la demanda de bienes en oposición a la teoría del pensamiento clásico en la que el mercado es una espontánea fuerza reguladora de la economía, donde la oferta y la demanda (tanto de bienes y de mano de obra) se crean mutuamente, se generan mutuamente. A partir de las teorías keynesianas, surge también la idea de la plena ocupación y del pleno empleo como generador de más demanda de productos y más consumo.
El Estado pasa así, a intervenir para garantizar cierto nivel de ocupación y de consumo, incentivando la economía por medio de políticas que aseguren su funcionamiento. El Estado, asume el rol de protector tanto de los consumidores como de empresarios a fin de impedir los abusos de los sectores monopolistas.
En resumen, el “Estado de Bienestar” (“Welfare state”) pretende, frente a los avances de la economía, regular el funcionamiento de la sociedad. Surgió desde lo global (desde los países centrales e industrializados) como necesidad de subsistencia del propio sistema, pero también fue modelo en los países periféricos. Si bien, este tipo de Estado, no trata de transformar la estructura del sistema económico, intenta remediar las deficiencias adoptando medidas que mejoren los servicios de salud, educación, cultura, seguridad y defensa del ambiente. El “Estado de Bienestar” interviene subsidiando actividades correctivas de las desigualdades sociales, trata de resolver los problemas graves dentro de la estructura del Estado Liberal. La idea para el “Estado de Bienestar” es que es necesario intervenir, porque si se deja a la sociedad librada a su suerte, se cae en una irracionalidad donde los que más tienen tienden a incentivar aún más las diferencias sociales y económicas. El Estado, entonces, no debe limitarse a garantizar el funcionamiento del sistema sino que debe ser regulador de las relaciones sociales y fundamentalmente debe hacerse cargo de la “justicia distributiva” de los recursos, o sea ser un Estado “incluyente”.
Pasando a las implicancias de todo lo dicho anteriormente, al nivel de lo Local, a lo que pasaba en esta etapa en Argentina y en América Latina en general, el rol del Estado en el periodo de Industrialización tiene un cambio cualitativo con respecto al que había tenido en el periodo anterior (“modelo agroexportador” en el que representaba exclusivamente los intereses de las clases dominantes).
En la etapa de la economía primaria exportadora, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el Estado toma una posición decidida en el proceso, a través de la organización y la promoción de las inversiones en ferrocarriles e infraestructura y en el poblamiento de la zona pampeana. En ese periodo (1860-1930) el Estado integró al país en el sistema de división internacional del trabajo, organizó el sistema monetario en torno al patrón oro y una política arancelaria abierta a la importación de manufacturas. Se organizó el Estado de derecho liberal liderado por los sectores vinculados a la producción agropecuaria y a los intereses internacionales asociados a los grupos locales dominantes en ese sector dinámico.
En la nueva etapa, al asumir la industria, el papel protagónico del proceso de desarrollo, y la protección arancelaria y otras medidas de fomento, un rol central en la evolución de la economía, el Estado asumió responsabilidades mucho más complejas: “Entre ellas se incluye no sólo el nivel y la estructura de la protección arancelaria sino, también, la política de financiamiento de promoción del intercambio tecnológico, de precios relativos agroindustriales y otras cuestiones importantes.” (Peralta Ramos, Mónica. “Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970)”).
En el nivel global, los países capitalistas obtuvieron durante este periodo inmejorables ganancias y una notable mejoría económica. Por primera vez apareció un sistema de consumo masivo basado en el pleno empleo y en el aumento constante del poder adquisitivo con la cobertura social financiada por el incremento de los ingresos del Estado.
Finalmente, el “estado de bienestar” entró en crisis a fines de los ´60 y comienzo de los ´70. El equilibro vital de su funcionamiento se vio alterado por el aumento de la producción y la capacidad del mercado de absolverlo. Es decir, mucha oferta y poca demanda. A todo esto se le sumó la denominada “crisis del petróleo” de 1973, que generó una importante disminución de las ganancias de las empresas y paralelamente una disminución en el poder adquisitivo de los trabajadores. Las empresas privadas culparon al “estado de bienestar” por esto y comenzaron una nueva etapa, una nueva fase capitalista: “Tecnológica Financiera” con el neoliberalismo comandando política e ideológicamente el proceso.
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